jueves, 31 de octubre de 2013

MEDITACIÓN BÍBLICA

“Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien” Josué 1:8.



     La meditación el mundo la toma como una herramienta que sirve para introducirnos en nuestro interior y ver nuestras deficiencias psicológicas, emocionales y físicas. Y, desde el conocimiento de lo que somos en realidad, comenzar el camino de nuestra propia recuperación.
    Mientras que para el cristiano la meditación se trata de pensar, reflexionar, estudiar la palabra de Dios, razonar los versículos que son como “yacimiento de oro” para nosotros y sus significados son el “oro” que podemos extraer de él por su gran valor. La palabra de Dios nos sirve para cualquier eventualidad que podamos tener en nuestras vidas, además que con la meditación bíblica podemos entrenarnos para predicar la palabra como lo manda Jehová en la Biblia.
    Meditando la palabra conocemos el correcto significado, renovamos nuestra mente y nuestra fe, y buscamos a Dios dentro de su palabra siendo esta una de las formas que él tiene para establecer comunicación con el hombre.
     Para meditar la palabra debemos dedicarle tiempo suficiente, tomar un horario específico dedicado a esta actividad de manera que sea parte de nuestra rutina diaria, hacerlo sin apuro sino entregarnos en ese momento para que nuestro espíritu se fortalezca con la palabra de Dios, alimentar nuestra fe es tan importante como alimentar nuestro cuerpo humano, porque si el espíritu no se nutre se ira debilitando cada día más y no cumpliremos con el propósito que Dios nos ha mandado a cada uno individualmente.

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